UNA LECCIÓN DE
MORAL PARA MANSUR.
Por Mario Andrés Aquino López.
Hace algunos días el Sr.
Secretario de Salud Juan Guillermo Mansur Arzola, declaró a la prensa:
“La Secretaría de
Salud investiga los motivos del porqué una mujer embarazada y que presentaba la
sintomatología del virus A-H1N1, fue dada de alta en el Hospital "Alfredo
Pumarejo", muriendo ella y su bebe, dijo Juan Guillermo Mansur Arzola.
Explico que la
mujer embarazada tenía 22 años de edad y fue vista en el hospital "Alfredo
Pumarejo" en el municipio de Matamoros y tres días después murió, el diagnostico
dado fue por influenza A-H1N1, sin embargo dijo: es un claro ejemplo de
negligencia médica.”
Dicha declaración fue recogida
por nuestra compañera María Jaramillo, que sin adjetivos la publicó.
No obstante que el mismo Mansur
admite que: “Fue
operada por insuficiencia cardiovascular de su niño y lo perdió"
En otras palabras entró al nosocomio por insuficiencia respiratoria como
resultado de la insuficiencia cardiovascular
Parece
que la política ha nublado el pensamiento médico y la apreciación científica del
Secretario de Salud, porque él mismo dice que ingresó por vez primera con una “insuficiencia
cardiovascular” y estaba embarazada, por lo que –no lo dice- pero deja ver que
se le practicó una cesárea.
Los
médicos que la atendieron no tienen a su disposición pruebas rápidas para
diagnosticar una “Influenza” dado que como el propio Mansur dijo, no las
comprará el Gobierno Mexicano porque no son confiables, a pesar de ello se usan
en el medio privado de atención médica.
Por si
fuera poco, la paciente no era un caso fácil según parece, ya que al presentar
insuficiencia respiratoria, ésta, no forzosamente se debe a Influenza.
El paciente con insuficiencia cardíaca aguda puede presentarse con una o varias
situaciones clínicas distintas que incluyen compromiso pulmonar que puede
evolucionar hasta el edema pulmonar, como lo citan
Nieminen MS, et al. Guías de la Sociedad Europea de Cardiología: insuficiencia
cardíaca aguda.
También habría que considerar que estaba dentro de un
hospital, en donde la neumonía es una de las principales causas específicas de
muerte y que en el momento de la evaluación inicial de los pacientes
inmunocompetentes con neumonía comunitaria, habitualmente se desconoce el
patógeno causal por lo que el manejo se realiza en base a elementos clínicos,
radiográficos y de laboratorio….
Las
anteriores son afirmaciones de Jorge Szot apoyadas por diversos estudios que
aparecen al pie de
página.
También debemos considerar que luego de una operación una fiebre sub clínica es
frecuente.
Es tan
complejo el Tratamiento de una neumonía adquirida dentro del nosocomio o al
salir de éste, como en el caso, que el Grupo Multidisciplinar de Estudio de la
Neumonía Comunitaria de España realizó un estudio bajo la premisa de que:
La
mortalidad, muchas veces como consecuencia de un tratamiento inadecuado o tardío,
alcanza una cifra cercana al 5%, pero ante situaciones clínicas que precisan
hospitalización, en particular en áreas de cuidados intensivos, puede estar
próxima al 40%. La elección del tratamiento se debe fundamentar en los hallazgos
microbianos, lo que es casi imposible de cumplir en el momento del inicio (retraso
en los cultivos o en los procedimientos serológicos). Por ello, la decisión se
tiene que apoyar especialmente en las manifestaciones clínicas, los factores
epidemiológicos y las características microbiológicas del área geográfica.
La
aparición de nuevos patógenos en los últimos años, como Legionella pneumophila o
Chlamydia pneumoniae, y el desarrollo de resistencias en Streptococcus
pneumoniae o Haemophilus influenzae, entre otros… No es de extrañar que diversas
sociedades científicas hayan emitido documentos de consenso, que siempre han de
razonarse según el país o el área de asistencia que los tenga que usar. Los
principales objetivos consisten en unificar criterios e incluir nuevas opciones
terapéuticas que pudieran plasmarse en un documento.
Pero
suponiendo sin conceder que los médicos: gineco-obstetra, internista y
cardiólogo que atendieron a la paciente, hubieran pasado por alto la posibilidad
de que padeciera influenza y que sin medicación apropiada la hubieran enviado a
casa.
Por si
lo ignora el Secretario de Salud existen varias instancias para esclarecer esos
hechos y son: La Comisión Estatal de Arbitraje Médico y los Tribunales Civiles y
Penales en caso extremo.
De
modo que aun suponiendo sin conceder que los médicos hayan cometido algún tipo
de negligencia, lo podemos comentar los periodistas, lo puede decir el pueblo,
se puede discutir en un grupo de gentes que no sepan de medicina o en uno de
médicos sin que algo de esto trascienda más allá de la opinión personal o de
grupo.
Quien
no debe dejar por sentado que es “un
claro ejemplo de negligencia médica...”
Es el vocero del
Gobierno Estatal en cuestiones de cuidado y protección de la Salud Pública, como
es el Secretario de Salud, eso le compete a la Comisión de Arbitraje Médico y a
los Tribunales, y una opinión de un Secretario de Salud que dice incluso que aún
están investigando pero no obstante lo considera desde ya un “claro ejemplo de
negligencia” es realmente irresponsable porque incluso está viciando el
procedimiento legal al emitir como autoridad una opinión que no está sustentada
desde el momento en que dice que
está en investigación.
Todo
investigador sabe que no debe adelantar juicios hasta que esté concluida la
investigación, toda expresión de culpabilidad antes de terminar la investigación
es prejuicio, manifestarla públicamente y ante la prensa es realmente
irresponsable e inmoral.
Decir
que alguien ha sido negligente pero que está en investigación es absurdo, la
investigación sirve para saber la verdad formal y si una autoridad con rango de
Secretario de Estado dice prejuiciosamente que la negligencia existe y admite
que no ha concluido su investigación, lo menos que se puede decir de él es que
está faltando a su Ética y a las normas más elementales de conducta de un
funcionario de esa jerarquía
Los
principios éticos que sustentan la actuación de un funcionario de ese nivel se
fundamentan en consideraciones objetivas orientadas hacia la imparcialidad, sin
invadir el campo de acción de otros órganos, como ocurrió en el caso, porque
estaría inclinando la balanza hacia una parte, es decir, faltando a otros
principios de ética que son equidad e igualdad ante la ley.
Siempre debe defender el interés general, pero como subordinado del Gobernante
en turno, un Secretario de Estado (que
no es lo mismo que un Ministro) tiene que considerar que el “interés general”
está interpretado por sus superiores.
Si
éste fue el caso, Mansur sólo fue el vocero del Gobernador en un asunto tan
delicado como el fallecimiento de una persona, muerte de la que hay que
determinar jurídicamente la causa, las circunstancias, etc.
Si
Mansur actuó de motu propio, que mal le está respondiendo a su empleador.
En
suma, hay detrás de su declaración una motivación política o una falta de tacto
para tratar esos asuntos. Cualquiera que sea el resultado de la investigación,
la declaración de Mansur deja mucho que desear desde el punto de vista moral y
no ayuda a alguien, salvo que tuviera como destinatarios a contrincantes
políticos.
FIN
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